Enviamos nuestros separadores a los rincones más lejanos del mundo, y hay una pregunta que siempre nos encanta: ¿dónde acaban todos? Haz las maletas: aquí va una pequeña vuelta al planeta.
Primera parada, la Nueva Gales del Sur rural. Cerca de Mudgee, Sean cambió un baño químico por uno de separación en su cabaña de fin de semana: «Lo pusimos a prueba a fondo en Semana Santa con diez amigos acampando. El veredicto: más fácil de usar, sin olores, mucho más sencillo de vaciar… y no gasta ni una gota de nuestra preciada agua de lluvia.» La demanda allí es tan alta que Ken Liddle ya los pide por docenas: «En los últimos seis meses he pedido más de cuarenta separadores y no podría estar más contento. Enviados hasta el otro lado del planeta, llegan puntuales y bien embalados.»

Seguimos a Nueva Zelanda, donde Zola Rose vive off-grid en una caravana: «La unidad llegó bastante rápido, lo cual es estupendo, porque antes usar el baño era un desastre. Si funciona bien, lo compartiré en mis redes locales.»

Cruzamos a Texas, donde toda la familia de Donna está encantada, incluso su nieta de ocho años: «Mi separador funciona perfectamente con mi cuerpo menudo. A ella le encanta que sea silencioso, porque no tiene una cisterna ruidosa.»

Y por último, Doseung, en Corea: «El inodoro de compost nos ayudará mucho en nuestras labores agrícolas y a proteger el medio ambiente. Espero que sigáis fabricando buenos productos.»

Estés donde estés en el mundo, embalamos con cuidado y enviamos a nivel internacional, para que tu separador llegue en perfecto estado, listo para su próxima aventura. ¿Dónde acabará el tuyo?